
José P.H. Hernández
biografía; poema "A unos ojos astrales"
por Luis R. Negrón Hernández
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Adquiera los CD/Censos de 1910, 1920 y 1930
NICIA "PEACHE" Hernández sus estudios primarios y musicales
en Hatillo, su pueblo natal, con el maestro Manuel
Lacomba. En el 1907, se muda a San Juan donde
refina sus habilidades con el bombardino
(un instrumento de viento, de metal) junto
al músico Liborio Milián.
Estudia francés, latín,
inglés, y más tarde
griego con su amigo de
siempre, el poeta
Padre Juan Rivera. En la
secundaria escribe
sus primeros versos y composiciones
musicales,
enamorado de la que sería
su esposa, Carmen
Sánchez (hija de don Felipe
Sánchez Goitía,
farmacéutico y dueño de
una botica en el
pueblo de Hatillo).
Por las noches, asistía
a las tertulias literarias
de Evaristo Chevremont
y Luis Lloréns Torres,
entre otros poetas de la entonces nueva escuela modernista, que
domina la métrica al estilo de Rubén Darío.
Cultiva su estilo entre amigos periodistas
y literarios.
Foto a la izquierda: Bombardino, instrumento
de viento, de contrabajo, similar al que
tocaba el poeta José P.H. (Polonio Hernández)
Hernández.
Su aspiración era ser médico,
pero escaso
de recursos económicos
no logró alcanzarla.
Se gradúa de farmacéutico
en el 1912, profesión
que ejerció en Corozal
y más tarde en Hatillo,
donde dirigió la banda
musical. Ya casado,
pasa a Río Grande, donde
también ejerce como
cirujano menor. Es en este
pueblo donde nacen
sus tres hijos.
En el 1919, falleció uno
de ellos, José Polonio.
Sus versos comienzan a
reflejar el dolor
interno que el poeta experimentaba,
a la
vez que se deterioraba
su salud víctima de
la tuberculosis.
A sus temas de amor y la
naturaleza, va incorporando
el de la muerte. En el
1921, se percibe en
el umbral de su muerte
una melancolía que
recuerda a Bécquer y a
Gautier Benítez, y
cuya angustia recoge su
poemario.
Debilitados sus pulmones
expiró en Río Grande,
a sólo 29 años de edad,
uno de los más puros
y auténticos líricos de
nuestras letras.
En el 1925, apareció por
primera vez en su
libro póstumo "Cantos
de la Sierra",
el sutil madrigal A unos ojos astrales, que incluyo a continuación:
Foto: Luis R. Negrón Hernández
- OJOS ASTRALES-
i Dios un día
cegara toda fuente
de luz,
el universo se alumbraría
con esos ojos que
tienes tú.
Pero si --- lleno
de agrios enojos
por tal blasfemia---
tus lindos ojos
Dios te arrancase,
para que el mundo
con la alborada
de tu pupila no se
alumbrase;
aunque quisiera,
Dios no podría
tender la Noche sobre
la Nada....
Porque aún el mundo
se alumbraría
¡con el recuerdo
de tu mirada!
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