
José Gautier Benítez
biografía; poema "Una pregunta"
por Luis R. Negrón Hernández
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IJO de don Rodulfo Gautier y de Castro, y doña
Alejandrina Benítez y de Arce, ambos de Mayagüez,
nació José en Caguas el 12 de noviembre de 1851 (12 de abril,
indican otros). Humacao también se disputa
ser la cuna de quien sería el gran poeta
y periodista puertorriqueño. En Caguas, también
nacieron sus hermanas Clementina Isabel,
Josefa "Pepiña" Alejandrina y Carmen
"Camelia" Bernardina.
En el 1856, falleció su padre y la familia
tuvo que abandonar la finca en Caguas. Bajo
el amparo de María Bibiana Benítez, se trasladaron
a una casa en la Calle del Cristo, del viejo
San Juan. En poco tiempo, bajo la lumbre
de quinqués, la sala de esta residencia fue
sitio de tertulias literarias y políticas.
Las mismas por iniciativa de María Bibiana y Alejandrina, conocidas como las dos primeras
poetisas puertorriqueñas. Tertulias bajo
el estilo y pensamiento del "romanticismo"
en boga de la época, distinto al cauce rebelde
latinoamericano, dado la opresión política
en la Isla.
Al igual que su abuelo y bisabuelo, de origen
español, José Gautier Benítez seleccionó
la carrera militar, y así poder sostener
a su madre y hermanas menores. Tenía sólo
13 años cuando ingresó en el ejército español
como cadete en la Compañía de Cazadores del
Batallón de Infantería de Valladolid, guarnición
de San Juan. Luego pasó al batallón "cuarto
de línea", graduándose a fines de junio
de 1868, siendo promovido a alférez de infantería.
En este año, a los quince de edad, y por
órdenes del reaccionario gobernador Sanz
fue embarcado Gautier con su compañía a bordo
del vapor Vasco Núñez de Balboa, para sofocar
la insurrección lareña. Seis días después
del levantamiento fue ascendido a teniente,
y en octubre de 1869 fue admitido a la Orden
militar-religiosa de Santiago, que data desde
el siglo 12. No sabemos el impacto del suceso
separatista en la vida de José Gautier. Pocos
años después abandonaría el fusil por la
pluma y la oratoria política.
A los 17, Gautier descubre el amor y la poesía.
Se escribía en versos con la joven poetisa
de Cabo Rojo, Emilia Cuebas Grappe, a quien
Gautier llamaba la "Tórtola del Estero".
Fueron tres sus amores de juventud; Adelaida
Paúl Cintrón, de Guayama, Carmen O'Neill
de Andino, de padre irlandés, y finalmente
su prima Cecilia Benítez Nerón Longpré, de
Vieques. A los 18, pasa del batallón de Madrid
al de Valladolid. En mayo de 1870, continuó
estudios castrenses en Madrid hasta fines
de septiembre, cuando se da de baja del ejército.
En noviembre de ese año las Cortes Constituyentes
votaron por don Amadeo de Saboya como su
rey, cesando el gobierno provisional en España
y sus colonias.
A su regreso, publicó su poema El Regreso, A la vista de Puerto Rico, en el periódico "El Progreso",
en las que se perfila su puertorriqueñidad.
Buscaba asegurarse un empleo para contraer
matrimonio con Carmen O'Neill. Laboró como
escribiente en la Diputación Provincial con
un sueldo de 2,500 pesetas anuales. Mas,
los padres de Carmen se oponían al matrimonio
con aquel hombre huérfano y que consideraban
pobre. Sólo consintieron a su compromiso
ante el carácter dominante de la joven. Mas,
algún suceso inesperado rompió los planes
de la boda. Gautier escribiría: "Yo
culpo sólo a un error, y ese Dios omnipotente
sabe que soy inocente, de un crimen contra
su amor".
Visitando a sus familiares los Benítez de
Vieques, Gautier se enamoró de su prima Cecilia
Benítez Nerón Longpré, cuyos padres eran
de la isla de Guadalupe y terratenientes
en Vieques. Obtuvieron dispensa papal y contrajeron
matrimonio el 5 de enero de 1874, en la iglesia
parroquial de Vieques; ella de 16, él poco
más de 22. Gautier se había retirado de sus
faenas periodísticas en "El Progreso".
Volvió con Cecilia a la casa de San Juan,
con planes de dedicarse a la agricultura
en la antigua finca "La Alejandrina",
en Caguas. La situación política volvía a
cambiar con la "Restauración",
el rey Alfonso XII en España y el regreso
del gobernador Sanz en el 1875.
Camelia, la hermana menor del poeta, cayó
víctima de una enfermedad entonces muy común:
la tuberculosis pulmonar. No se conocía cura
alguna, y los médicos prescribían mudarse
de la ciudad en busca de los aires puros
en los campos. A los 19 años, murió Camelia.
Luego, sufrió igual destino su hermana Josefa
"Pepiña" Alejandrina, poco después
de casarse en la isla de St. Thomas, y pasar
su luna de miel visitando la exposición de
Philadelphia y de allí a Europa. El dolor
tuerce el alma del poeta. En el 1876, "La
Crónica de Ponce" escribe varios de
sus poemas.
El 13 de septiembre del mismo año azotó a
la Isla el huracán San Felipe Neri, destruyendo
casas de ricos y pobres a su paso; dejando
en la ruina a los Benítez en la finca de
Caguas. El poeta encontró bálsamo para su
angustia de años en las letras. En el 1878,
junto a Manuel de Elzaburu, una de las figuras
prominentes del recién fundado Ateneo Puertorriqueño
en el 1876, crean la "Revista Puertorriqueña".
En su poema "A mis amigos", presiente
su muerte al también caer preso de la tisis.
A su hija le dedica el poema "Enfermo".
El 31 de mayo de 1879 obtuvo el primer premio
en el certamen del Ateneo, con su poema "A
Puerto Rico". Su condición empeora con
el fallecimiento de su madre Alejandrina.
Se muda al campo, en Cangrejos, el hoy Santurce.
Al no mejorar su salud, regresó con su amada
esposa Cecilia, a San Juan. El 24 de enero
expiró allí a los 28 años. Su funeral fue
uno de los más comentados y concurridos de
la época. A continuación, su hermoso poema
"Una pregunta":
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Cecilia Benítez Nerón,
esposa de Gautier; 1877
UNA PREGUNTA
(1868)
Sol esplédido y radiante
en la ancha esfera sujeto;
no te pregunto el secreto
de tu esplendor rutilante.
Ni por qué, nube distante,
tiñes de ópalo y rubí;
pero, perdóname si
te pregunto en mi querella:
¿si estará pensando en mí
como estoy pensando en ella?
Luna, brillante topacio
que, entre nebuloso tul,
cruzas la techumbre azul
de las salas del espacio.
Si fijaron despacio
sus bellos ojos en ti,
y si la miraste, di
si estaba doliente y bella,
¿si estará pensando en mí
como estoy pensando en ella?
Mar inmenso que te agitas
sobre tu lecho de arena,
y que ora en bonanza plena
tus olas no precipitas;
tú que bañas las benditas
riberas donde viví,
los sitios donde la vi
tan pura, tan dulce y bella,
responde, si piensa en mí,
como estoy pensando en ella.
Continúa en la columna derecha.
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continuación:
Brisa, que acaso pasando
jugaste con su cabello,
tú que besaste su cuello,
su mejilla acariciando,
y que luego murmurando
te fuiste lejos de allí,
si eres la misma que aquí
pasa sin marcar tu huella,
responde si piensa en mí
como estoy pensando en ella.
Noche apacible y serena,
por más que te cause enojos
que sean más bellos sus ojos
y más negra su melena,
presta un consuelo a mi pena
ya que sufriendo viví;
y pues no llega hasta aquí
el resplandor de esa estrella,
responde, si piensa en mí,
como estoy pensando en ella.
Nubes que en blanco celaje
bordáis el manto del cielo,
cual aves que alzan el vuelo
sobre el inmenso paisaje,
decidme, si en vuestro viaje
lejos, muy lejos de aquí,
llegásteis a verla, y si
respondéis a mi querella,
si estaba pensando en mí
como estoy pensando en ella.
Sol y luna, mar y viento,
nubes y noche, ayudadme,
y en vuestro idioma contadme
si es mío su pensamiento.
Si es igual su sentimiento
a éste que mi pecho hiere,
decid si mi amor prefiere
a la calma que perdió;
¿decidme, en fin, si me quiere
lo mismo que la amo yo!
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