EL ARZOBISPO OSCAR ROMERO
PROFETA Y MÁRTIR DE NUESTRO TIEMPO
por Luis R. Negrón Hernández
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Libros, devociones, documentos, encíclicas
sobre la Eucaristía
Las mujeres no abandonaron a Jesús
Curas felices
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El prelado Monseñor
Oscar Arnulfo Romero,
de El Salvador
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ACE 31 AÑOS, en 1979, el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo
Romero hizo un llamado, a través de los medios
de comunicación, a las fuerzas armadas para
que detuvieran inmediatamente las masacres
que a diario cometían contra la población
indígena y pobre de su país.
"¡Por el amor de Dios!", rogó a
los soldados para que no obedecieran las
órdenes de sus superiores cuando les instruyeran
matar a inocentes. Y pidió al gobierno del
presidente norteamericano Ronald Reagan que
parara de suplir armas y equipos a la maquinaria
militar de su país, cuya "ayuda"
ascendía a más de 30 billones de dólares.
Los altos oficiales eran entrenados en la
Escuela de las Américas, en el estado de
Georgia de los Estados Unidos.
Jóvenes aparecían descuartizados semanalmente
en las calles, muchachas eran ultrajadas
y luego asesinadas por fuerzas paramilitares
en las villas, poblaciones civiles eran bombardeadas,
sacerdotes, monjas y catequistas eran tiroteados.
Agentes de la CIA, del Departamento de Estado
y grupos especiales de combate de los Estados
Unidos salían y entraban de los cuarteles
de los altos oficiales del ejército.
Las instituciones universitarias y medios
de comunicación que se atrevieron a denunciar la represión del gobierno y sus
partidiarios comenzaron a ser objeto de la
represión brutal. Ante el ataque dinamitero
de la radioemisora YSAX, -La Voz Panamericana,
que transmitía sus homilías dominicales-
y los cometidos contra la Universidad Centroamericana
José Santos Simeón (UCA), el obispo Romero
levantó de nuevo su voz de indignación y
denunció sin titubeos públicamente:
[Foto: el arzobispo Romero en una barriada
de la Capital].
"Este hecho de haber dinamitado la YSAX
es todo un
símbolo. ¿Qué significa? La oligarquía, al
ver que existe
el peligro de que pierda el completo dominio
que tiene
sobre el control de la inversión, de la agroexportación,
y sobre el casi monopolio de la tierra, está
defendiendo
sus egoístas intereses, no con razones, no
con apoyo
popular, sino con lo único que tiene, dinero
que le permite
comprar armas y pagar mercenarios que están
masacrando al pueblo y ahogando toda legítima
expresión
que clama justicia y libertad. Por eso estallan
todas las
bombas manejadas bajo ese signo, la de la
UCA. Por ello
también han asesinado a tantos campesinos,
estudiantes,
maestros, obreros y demás personas organizadas". |
Monseñor Romero recorría las calles y presenciaba
las horribles matanzas. Cada día las voces
de denuncia eran apagadas con la intimidación.
Pero su predicación no cesaba; era clara,
defendía la vida humana y buscaba la reconciliación:
"Este es el pensamiento fundamental
de mi
predicación. Nada me importa tanto como la
vida humana. Es algo tan serio y tan profundo,
más que la violación de cualquier otro derecho
humano, porque es vida de los hijos de Dios
y porque esa sangre no hace sino negar el
amor,
despertar nuevos odios, hacer imposible la
reconciliación y la paz".
[Foto: tres cruces en memoria de los
jesuitas asesinados en El Salvador]. |
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Como en muchos de los países del Tercer Mundo,
sólo un puñado de familias sumamente ricas
acaparaban el total de las tierras, mientras
el resto del pueblo vivía en condiciones
de extrema pobreza. El 16 de marzo de 1980,
le dijo a su pueblo:
"En este momento en que la tierra de
El Salvador es objeto
de conflictos, no olvidemos que la tierra
está muy ligada a
las bendiciones y a las promesas de Dios.
El hecho es que Israel ya tiene tierra propia.
Toda esta tierra
la daré, le había dicho Dios a los patriarcas; y
después del
cautiverio, conducidos por Moisés y Josué,
aquí está la tierra.
Por eso se celebra una gran liturgia de acción
de gracias, la
primera Pascua de Israel; que ya nos llama
a nosotros a
celebrar con igual gratitud, adoración, reconocimiento,
al
Dios que nos salva, que nos ha sacado también
de las
esclavitudes. El Dios en quien ponemos nuestra
esperanza
para nuestras liberaciones es el Dios de
Israel, que está
recibiendo este día la celebración de la
primera Pascua.
Hay un sentido teológico -decía- entre la
reconciliación y la
tierra. Y yo quiero subrayar esta idea, hermanos,
porque
me parece muy oportuna. No tener tierra es
consecuencia
del pecado. Adán saliendo del paraíso, hombre
sin tierra,
es fruto del pecado. Hoy Israel, perdonado
por Dios,
regresando a la tierra, comiendo ya espigadas
de su tierra,
frutos de su tierra, Dios que bendice en
el signo de la tierra.
La tierra tiene mucho de Dios, y por eso
gime cuando los
injustos la acaparan y no dejan tierra para
los demás. Las
reformas agrarias son una necesidad teológica;
no puede
estar la tierra de un país en unas pocas
manos. Tiene que
darse a todos, y que todos participen de
las bendiciones
de Dios en esa tierra, que cada país tiene
su tierra prometida
en el territorio que la geografía le señala.
Pero debíamos de ver siempre -y no olvidarlo
nunca esta
realidad teológica-, de que la tierra es
un signo de la justicia,
de la reconciliación. No habrá verdadera
reconciliación de
nuestro pueblo con Dios mientras no haya
un justo
reparto, mientras los bienes de la tierra
de El Salvador
no lleguen a beneficiar y hacer felices a
todos los
salvadoreños".
|
[Foto: a la extrema derecha el padre Rutilio
Grande junto a otros que fueron poco después
asesinados en El Salvador].
Pero para los que ostentaban el poder militar
y económico del país, ese llamado a la "justicia
social y cristiana" representaba el
fin de su dominio, una amenaza, una provocación.
El obispo Romero comenzó a recibir toda clase
de injurias y amenazas anónimas contra su
vida. Pero, en vez de despertar en su espíritu
perturbación, rogó por sus enemigos:
"Me da más lástima que cólera cuando
me ofenden y
me calumnian. Me da lástima de esos pobres
cieguitos
que no ven más allá de la persona. Que sepan
que no
guardo ningún rencor, ningún resentimiento,
ni me ofende...
todos esos anónimos que suelen llegar con
tanta rabia
o que se pronuncian por otros medios o que
se viven en
el corazón. Y no es una lástima de superioridad;
es una
lástima de agradecimiento a Dios y de súplica
a Dios:
Señor, ábreles los ojos.
Señor, que se conviertan.
Señor, que en vez de estar viviendo esa amargura
de odio
que viven en su corazón, vivan la alegría
de la
reconciliación contigo".
|
Sus denuncias y su obra en defensa de "los
más pequeños" no eran ajenas al mundo.
El 14 de febrero de 1978 había sido nombrado
Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown (EE.UU.);
y en 1979 había sido nominado al Premio Nobel
de la Paz y en febrero de 1980 era investido
Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lovaina, de Bélgica.
También recibía el premio Paz de Acción Ecuménica de Suecia. El gobierno norteamericano, no
obstante, lo ve sólo como un obstáculo militar
y se queja al Vaticano. ¿Pero no lo entendían,
o no les convenía entenderlo? ¿En nombre
de qué reino político hablaba; de la izquierda;
en favor de los "comunistas"? Pero
si repetía una y otra vez lo que el 2 de
septiembre de 1979 les había aclarado:
"No nos pueden entender los que no entienden
la
trascendencia. Cuando hablamos de la injusticia
aquí abajo y la denunciamos, piensan que ya estamos
haciendo política. Es en nombre de ese Reino justo
de Dios que denunciamos las injusticias de
la tierra
y en nombre de aquel premio eterno que les decimos
a los que todavía trabajan en la tierra:
Trabajen, pongan al servicio de la patria
todo su esfuerzo,
sus capacidades técnicas, profesionales,
políticas,
para dar a El Salvador una patria que no
sea ya el producto
de tantos corazones, sino que sea de verdad
la política
santa, la profesión y la justicia tal como la debían
de hacer
los hijos de Dios manejando la política de la tierra". |
No era la prédica de Mao, del Che o de Marx.
Eran las enseñanzas de Cristo claramente
expresadas en el Evangelio. El arzobispo
Romero sólo veía en cada compatriota perseguido
y abusado al mismo Cristo. El estaba allí;
en cada masacre y cuarto de torturas:
"Dios en Cristo vive cerquita de nosotros.
Cristo nos ha dado una pauta:
"Tuve hambre y me diste de comer".
Donde haya un hambriento allí está Cristo
muy cerca.
"Tuve sed y me diste de beber".
Cuando alguien llega a tu casa pidiéndote
agua, es Cristo
si tú miras con fe.
En el enfermo que está deseando una visita.
Cristo te dice:
"Estuve enfermo y me viniste a visitar".
O en la cárcel. ¡Cuántos se avergüenzan hoy
de dar su
testimonio a favor del inocente!
¡Qué terror se ha sembrado en nuestro pueblo
que hasta
los amigos traicionan al amigo cuando lo
ven en desgracia!
Si viéramos que es Cristo el hombre necesitado,
el hombre
torturado, el hombre prisionero, el asesinado,
y en cada
figura de hombre, botadas tan indígnamente
por nuestros
caminos, descubriéramos a ese Cristo botado,
medalla
de oro que recogeríamos con ternura y la
besaríamos y no
nos avergonzaríamos de él.
¡Cuánto falta para despertar en los hombres
de hoy,
sobre todo en aquellos que torturan y matan
y que prefieren
sus capitales al hombre, retener en cuenta
que de nada
sirve todo, los millones de la tierra nada
valen por encima
del hombre.
El hombre es Cristo,
y en el hombre visto con fe y tratado con
fe miramos
a Cristo el Señor". |
Aquel profeta de Dios veía claramente que
su pueblo sufría una Cuaresma histórica.
Pero su espíritu estaba gozoso porque también
como cristiano sentía venir la esperanza
de la resurrección.
[Foto a la derecha: altar donde fue asesinado
el arzobispo Romero].
Dijo:
"Ya de por sí la Pascua es grito de
victoria, que nadie puede
apagar aquella vida que Cristo resucitó y
que ya la muerte
ni todos los signos de muerte ni de odio
contra él ni contra
su Iglesia podrán vencer. ¡El es el victorioso!
Pero, que así como florecerá en una Pascua
de Resurrección
inacabable, es necesario acompañarlo también
en una
cuaresma, en una Semana Santa, que es cruz,
sacrificio,
martirio. Y como él decía: dichosos los que
no se escandalizan
de su cruz.
La cuaresma, pues, es un llamamiento a celebrar
nuestra
redención en ese difícil complejo de cruz
y de victoria.
Nuestro pueblo actualmente está muy capacitado;
todo su
ambiente nos predica de cruz.
Pero los que tienen fe y esperanza cristiana
saben que detrás
de este calvario de El Salvador está nuestra
Pascua,
nuestra resurrección.
Y esa es la esperanza del pueblo cristiano." |
Mas, ¿fue aquel peligroso Por amor de Dios que dirigió a las tropas para que desobedecieran
las órdenes de asesinar dadas por sus superiores
lo que colmó la copa de los generales? Al
día siguiente de este llamado dramático,
un 24 de marzo de 1979, el obispo Romero
fue ultimado de un tiro que le traspasó el
corazón en la capilla del hospital para cancerosos
La Divina Providencia. Estaba celebrando
la Eucaristía, consagrando el pan y el vino.
Y, sin duda, por fin vio la Resurreción prometida.
[Foto: el arzobispo Romero cae sin vida junto
al altar].
Poco después, varios sacerdotes jesuitas
profesores universitarios fueron ultimados a
tiros en horas de la noche por escuadrones
de la muerte del gobierno. Pasados varios
días, el tan ahora "elogiado" general
Colin Powell voló a El Salvador, visitó
a la alta jerarquía del ejército y felicitó
a las fuerzas armadas por "su gran labor
en defensa de la democracia". Ante la
indignación internacional, el líder de los
escuadrones de la muerte mayor Roberto D'Aubuisson,
ex miembro de la sangrienta Guardia Nacional
del dictador Somoza, junto a otros entrenados
y graduados de la escuela militar de Fort
Benning, Georgia, fue detenido acusado de
ordenar el asesinato del padre Romero, mas
fue luego puesto en libertad con el beneplácito
del ministro de Defensa. D'Aubuisson murió de cáncer en la lengua, en febrero
de 1992.
Oscar Romero es hoy considerado por muchos el mártir
de los pobres en todas Las Américas. La causa
para la beatificación del Siervo de Dios se sigue en el Vaticano por los sacerdotes
postuladores Rafael Urrutia y Jesús Delgado.
Estos hechos fueron representados en la dramática película "Romero ", interpretando al obispo nuestro actor puertorriqueño Raúl Juliá.
[Aquellos interesados en conocer más sobre
la vida del padre Oscar Arnulfo, vean: libros y película de Romero].
La sangre de los mártires continúa reafirmando
la comunión de los Santos en nuestra iglesia.
El 24 de mayo de 1993 fue ametrallado por
narcotraficantes en el aeropuerto de Guadalajara,
México, el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. El 26 de abril
de 1998, fue asesinado en Guatemala el obispo
Juan José Gerardi quien denunciaba a la junta
militar de perpetrar abusos a los derechos
humanos contra la población indígena. Dos
días antes, había presidido en la Catedral
Metropolitana, junto con otros obispos de
la Conferencia Episcopal de su país, la entrega
pública del informe "Nunca Más",
que documenta y analiza decenas de miles
de casos de violaciones de derechos humanos
cometidas durante tres décadas de guerra
civil en ese país. Y en estos días de Cuaresma,
el 16 de marzo del 2002 -esta vez en Cali,
Colombia- fue ultimado a balazos el arzobispo
Isaías Duarte Cancino, junto a su iglesia
"El Buen Pastor" en el vecindario
pobre donde trabajaba. Duarte era un enérgico
defensor de la vida humana, y criticaba abiertamente
a los enemigos de la paz: los paramilitares,
la guerrilla y los políticos apoyados por
narcotraficantes colombianos.
A estos obispos católicos, se unen en latinoamérica
decenas de sacerdotes, laicos y hermanas
religiosas que han dado sus vidas por reclamar
los derechos de los pobres, a quienes pertenece
el Reino de los cielos (Lucas 6, 20).
Nota: el 3 de septiembre del 2004, el juez
federal Oliver Wanger, de Fresno, California,
encontró culpable al capitán de la fuerza
aérea salvadoreña, Álvaro Rafael Saravia,
de ser el responsable de la organización
del asesinato del arzobispo Romero. Un asesinato
que, según dijo el juez, constituye un crimen
contra la humanidad, ya que fue parte de
un ataque "sistemático y extendido para
aterrorizar a la población civil" de
El Salvador.
* Lea las encíclicas:
Encíclica Dios es amor : síntesis
Iglesia de Eucaristía
| CENSURA |
| CURAS FELICES | LA VOCACIÓN A LA SANTIDAD |
| ORACIONES POR LAS VOCACIONES |
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