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GREGORIO MAGNO:
HOMBRE DE DIOS, AL SERVICIO DEL PRÓJIMO
LA HUMILDAD ES LA MEDIDA DE LA GRANDEZA
«El hombre ha sido creado para contemplar
a su Creador, para buscar siempre su rostro
y habitar en la solemnidad de su amor».
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HOMBRE DE DIOS, AL SERVICIO DEL PRÓJIMO
C. DEL VATICANO, 2008 (VIS).
n la audiencia general de este miércoles,
celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa
habló sobre san Gregorio, que fue Obispo
de Roma entre el 590 y el 604, "y que
mereció de la tradición el título de "Magnus",
Grande".
Gregorio, afirmó el Santo Padre, "fue
realmente un gran Papa y un gran Doctor de
la Iglesia".
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San Gregio Magno
Papa y Doctor de la Iglesia;
siglo VI
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Nació en Roma en el 540, en el seno de una
familia rica, noble, que se distinguía por
su "fe cristiana y por sus servicios
a la Sede Apostólica".
Benedicto XVI recordó que san Gregorio entró
en la administración pública y "en el
572 llegó a ser Gobernador de Roma. (...)
Sin embargo, esta vida no le satisfizo y
al poco tiempo decidió dejar este cargo civil
y se retiró a su casa para iniciar la vida
monacal". De este modo, "adquirió
un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura
y de los Padres de la Iglesia, del que se
sirvió después en sus obras".
Debido a su experiencia y a sus cualidades,
el Papa Pelagio II lo nombró diácono y lo
envió como su embajador a Constantinopla,
"con el fin de superar los últimos residuos
de la controversia monofisita y sobre todo
obtener el apoyo del emperador para contener
la presión de los longobardos". Tras
varios años, "el Pontífice lo llamó
a Roma y lo nombró su secretario". Cuando
Pelagio II murió, Gregorio le sucedió en
la Sede de San Pedro. Era el año 590".
El Santo Padre señaló que del pontificado
de Gregorio "se conserva una amplia
documentación gracias al Registro de sus
cartas, unas 800. (...) Entre los problemas
que afligían en aquel tiempo Italia y Roma
había uno de particular relieve, tanto en
ámbito civil como eclesial: la cuestión de
los longobardos". Para afrontarla, "estableció
con ellos relaciones de fraternidad en vista
de una paz futura fundada en el respeto recíproco
y en la convivencia serena entre italianos,
imperiales y longobardos".
"Tras afirmar que la negociación con
el rey longobardo Agilulfo "desembocó
en un período de tregua que duró unos tres
años (598-601), después de los cuales fue
posible estipular en el 603 un armisticio
más estable", el Papa resaltó que esto
se debió también "gracias a los contactos
paralelos que mantenía Gregorio con la reina
Teodolinda, que era bávara y católica".
Ella "consiguió conducir poco a poco
al rey al catolicismo, preparando así el
camino a la paz. La historia de esta reina
constituye -aseguró- un bonito testimonio
sobre la importancia de las mujeres en la
historia de la Iglesia".
"San Gregorio -continuó- también fue
un activo protagonista de una variada actividad
social.
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Gregory the Great
and his World
Judged by the breadth of its scholarship
and the richness of its ideas, Gregory the
Great and His World is a very good book indeed,
one destined to make an enduring contribution
to our understanding of late antiquity."
- The Catholic
Historical Review
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"Con las rentas del patrimonio conspicuo
que la Sede romana poseía en Italia, especialmente
en Sicilia, compró y distribuyó grano, socorrió
a los necesitados, ayudó a sacerdotes, monjes
y monjas que vivían en la indigencia, pagó
rescates de ciudadanos hechos prisioneros
por los longobardos, compró armisticios y
treguas".
El Papa puso de relieve que "san Gregorio
desarrolló esta intensa actividad a pesar
de su precaria salud, que le obligaba a menudo
a guardar cama. (...)
No obstante las condiciones dificilísimas
en las que tuvo que actuar, logró conquistar,
gracias a la santidad de la vida y a la rica
humanidad, la confianza de los fieles, consiguiendo
para su tiempo y para el futuro resultados
realmente grandiosos".
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St. Gregory the Great,
Pastoral Care
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"Era un hombre inmerso en Dios: en el
fondo de su alma estaba siempre vivo el deseo
de Dios, y precisamente por eso estaba siempre
muy cercano al prójimo, a las necesidades
de la gente de su tiempo. En un tiempo desastroso,
es más, sin esperanza, supo crear paz y dar
esperanza. Este hombre de Dios nos muestra
-concluyó- dónde están las verdaderas fuentes
de la paz, de dónde viene la verdadera esperanza
y de este modo es una guía también hoy para
nosotros".
AG/SAN GREGRIO MAGNO/... VIS 080528 (660)
LA HUMILDAD ES LA MEDIDA DE LA GRANDEZA
CIUDAD DEL VATICANO, 2008 (VIS).
enedicto XVI retomó en la audiencia general
de los miércoles la catequesis sobre San
Gregorio Magno, iniciada la semana pasada,
centrándose esta vez en la doctrina de este
Papa y Doctor de la Iglesia.
El Santo Padre recordó que en sus numerosas
obras, San Gregorio "no se muestra nunca
preocupado por trazar una doctrina "suya":
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San Gregio Magno
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prefiere hacerse eco de la enseñanza tradicional
de la Iglesia sobre el camino que es necesario
recorrer para llegar a Dios".
"Apasionado lector de la Biblia",
el autor de las "Homilías sobre los
Evangelios", cree que el cristiano cuando
lee las Escrituras "no debe conseguir
solamente conocimientos teóricos, sino más
bien el alimento cotidiano para su alma"
e "insiste con fuerza en esta función
del texto sacro: acercarse a la Escritura
simplemente para satisfacer el deseo de conocimiento
significa ceder a la tentación del orgullo".
"La humildad intelectual -dijo el pontífice-
es la primera regla para quienes quieren
penetrar en las realidades sobrenaturales
partiendo de los libros sagrados. (...) Por
otra parte, cuando se trata de la Palabra
de Dios, comprender no es nada, si la comprensión
no lleva a la acción".
"En el "Comentario moral a Job",
el doctor de la Iglesia, siguiendo la tradición
patrística, "examina el texto sacro
con un triple enfoque: literal, alegórico
y moral. (...) El ideal moral consiste siempre
en realizar una armoniosa integración entre
palabra y acción, pensamiento y compromiso,
oración y dedicación a los propios deberes.
(...) Ese gran Papa traza para el creyente
un proyecto completo de vida, que constituirá
durante la Edad Media una "Summa"
de la moral cristiana".
En su texto más conocido, la "Regla
Pastoral", San Gregorio "se propone
delinear la figura del obispo ideal, maestro
y guía de su rebaño. (...) |
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Sello postal conmemorativo
de San Gregorio Magno
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El obispo es ante todo "el predicador"
por excelencia y como tal debe ser ante todo
un ejemplo para los demás" y recuerda
que "para una acción pastoral eficaz
es necesario que conozca a los destinatarios
y adapte sus intervenciones a la situación
de cada uno". Además, "insiste
en el deber que tiene el Pastor de reconocer
su propia miseria, para que el orgullo no
haga vano, ante los ojos del Juez Supremo,
el bien cumplido".
| "Todas estas preciosas indicaciones
-explicó el Papa- demuestran el elevado concepto
que San Gregorio tiene del cuidado de las
almas, que define "el arte de las artes".
(...) En el diseño teológico que Gregorio
desarrolla en sus obras, pasado, presente
y futuro son relativos. Lo que más le importa
es el arco completo de la historia de la
salvación que sigue su curso entre los oscuros
meandros del tiempo. (...) Para él, los guías
de las comunidades cristianas deben comprometerse
a examinar los eventos a la luz de la Palabra
de Dios". |
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The Thought of
Gregory the Great
(Cambridge Studies in
Medieval Life and Thought)
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"Por último, Benedicto XVI recordó que
en las relaciones que el Papa Gregorio "cultivó
con los patriarcas de Antioquía, Alejandría
y Constantinopla reconoció y respetó siempre
sus derechos, evitando cualquier interferencia
que limitase su autonomía legítima"
y "si en su situación histórica se opuso
al título de Patriarca Ecuménico para el
Patriarca de Constantinopla (...) lo hizo
porque se preocupaba (...) de la unidad fraternal
de la Iglesia universal y, sobre todo, por
su convicción profunda de que la humildad
era la virtud fundamental de todo obispo
y más aún de un patriarca".
"En su corazón -recalcó el Santo Padre-,
Gregorio siguió siendo siempre un simple
monje y por eso fue contrario a los grandes
títulos. Quería ser el "servus servorum
Dei" (el siervo de los siervos de Dios).
(...) Profundamente conmovido por la humildad
de Dios que en Cristo se hizo siervo nuestro,
(...) estaba convencido de que un obispo
debía imitar esa humildad".
"Aunque el deseo de San Gregorio hubiera
sido el de "vivir como un monje en permanente
coloquio con la Palabra de Dios -concluyó
Benedicto XVI-, por amor suyo se hizo servidor
de todos en un tiempo lleno de tribulaciones
y sufrimientos: siervo de los siervos. Por
eso fue "Grande" y nos enseña cuál
es la medida de la verdadera grandeza".
AG/GREGORIO MAGNO/... VIS 080604 (680) |
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Cruz pectoral del siglo VII de san Gregorio
Magno |
| El Arzobispo Romero : profeta y mártir de
nuestro tiempo |
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