Unete aquí a Puerto Rico en breve


Secciones: Otros: PReb.com

Libros para
la familia católica




San Ignacio de Loyola
Ignacio de Loyola,
solo y a pie





Ejercicios Espirituales
Ejercicios Espirituales
San Ignacio de Loyola




Ejercicios de San Ignacio de Loyola
Ejercicios Espirituales
San Ignacio de Loyola





Desafio: Un programa de reflexion diaria basado en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola





Pope Francis
by Matthew Bunson





Pray for Me: The Life and Spiritual Vision of Pope Francis, First Pope from the Americas


PReb: Puerto Rico en breve



Puerto Rico en breve
Anota lo que buscas en PReb.com


El Papa Francisco
Sergio Rubin
y Francesca Ambrogetti

Sobre el cielo y la tierra

Jorge Bergoglio y
Abraham Skorka

Francisco
Mario Escobar

Jorge Bergoglio Francisco:
La vida, las ideas, las palabras
del Papa que cambiará la Iglesia




HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA VIGILIA PASCUAL:
ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado


Homilía del Papa en la Vigilia Pascual
"...tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados, para que Jesús entre y lo llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas... No olvidemos su Palabra y sus acciones, de lo contrario perderemos la esperanza; hagamos en cambio memoria del Señor, de su bondad y de sus palabras de vida que nos han conmovido; recordémoslas y hagámoslas nuestras, para ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado".


| San Ignacio de Loyola: Alma de Cristo |
| Curas felices | Oraciones por las vocaciones |
| Asesinato del Arzobispo Romero |
| Mi amigo y mentor: el padre Álvaro |
| Libros católicos |
| Carta a Dios |

Texto completo de la homilía de Francisco en la Vigilia pascual 2016

«EDRO FUE CORRIENDO AL SEPULCRO» (Lc 24,12). ¿Qué pensamientos bullían en la mente y en el corazón de Pedro mientras corría? El Evangelio nos dice que los Once, y Pedro entre ellos, no creyeron el testimonio de las mujeres, su anuncio pascual. Es más, «lo tomaron por un delirio» (v.11). En el corazón de Pedro había por tanto duda, junto a muchos sentimientos negativos: la tristeza por la muerte del Maestro amado y la desilusión por haberlo negado tres veces durante la Pasión.

Hay en cambio un detalle que marca un cambio: Pedro, después de haber escuchado a las mujeres y de no haberlas creído, «sin embargo, se levantó» (v.12). No se quedó sentado a pensar, no se encerró en casa como los demás. No se dejó atrapar por la densa atmósfera de aquellos días, ni dominar por sus dudas; no se dejó hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladurías que no llevan a nada. Buscó a Jesús, no a sí mismo. Prefirió la vía del encuentro y de la confianza y, tal como estaba, se levantó y corrió hacia el sepulcro, de dónde regresó «admirándose de lo sucedido» (v.12). Este fue el comienzo de la «resurrección» de Pedro, la resurrección de su corazón. Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, se abrió a la voz de la esperanza: dejó que la luz de Dios entrara en su corazón sin apagarla.

También las mujeres, que habían salido muy temprano por la mañana para realizar una obra de misericordia, para llevar los aromas a la tumba, tuvieron la misma experiencia. Estaban «despavoridas y mirando al suelo», pero se impresionaron cuando oyeron las palabras del ángel: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (v.5).

Al igual que Pedro y las mujeres, tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados, para que Jesús entre y lo llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas. Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es ésta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida.

Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habrá, pero en esta noche hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado, en cierto modo hay que «evangelizarlos». No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón, Vigilia Pascual
sino escuchemos las palabras del Ángel: el Señor «no está aquí. Ha resucitado» (v.6); Él es nuestra mayor alegría, siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará.


Este es el fundamento de la esperanza, que no es simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo. La esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a él. Esta esperanza no defrauda porque el Espíritu Santo ha sido infundido en nuestros corazones (cf. Rm 5,5). El Paráclito no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, la muerte y el temor, siempre nos ama y nos perdona. Hoy es la fiesta de nuestra esperanza, la celebración de esta certeza: nada ni nadie nos podrá apartar nunca de su amor (cf. Rm 8,39).

El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida. Hay tanta necesidad de ella hoy. Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor; si no es así seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo.

¿Cómo podemos alimentar nuestra esperanza? La liturgia de esta noche nos propone un buen consejo. Nos enseña a hacer memoria de las obras de Dios. Las lecturas, en efecto, nos han narrado su fidelidad, la historia de su amor por nosotros. La Palabra viva de Dios es capaz de implicarnos en esta historia de amor, alimentando la esperanza y reavivando la alegría. Nos lo recuerda también el Evangelio que hemos escuchado: los ángeles, para infundir la esperanza en las mujeres, dicen: «Recordad cómo [Jesús] os habló» (v.6). No olvidemos su Palabra y sus acciones, de lo contrario perderemos la esperanza; hagamos en cambio memoria del Señor, de su bondad y de sus palabras de vida que nos han conmovido; recordémoslas y hagámoslas nuestras, para ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado.

Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo ha resucitado! Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocerá ocaso.
(from Vatican Radio).


Otros enlaces sobre el Papa:

El Papa en la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil
Descripción del escudo y lema del Papa Francisco

Libros escritos por Benedicto XVI (obispo emérito de Roma)

Creación de la Ciudad del Vaticano Eucaristía
Fe, doctrina, instrucción sobre la homosexualidad
Primera encíclica del papa Francisco: Luz de la fe

Petros ení: Pedro está aquí
Cardenal Bergoglio: nuevo papa Francisco

Cardenal Begoglio en el cónclave del 2005
Juan Pablo II : su vida en fotos
Libros escritos por el Papa Juan Pablo II

Cardenal Begoglio en el Sínodo

Can You Find Saints
Can You Find Saints:
Introducing Your
Child to Holy Men
and Women


Curso básico de Liturgia:
Desde la Eucaristía

Catholic Bible Dictionary
Catholic Bible Dictionary
Scott Hahn
Mi vida con los Santos
Mi vida con los Santos
Premiado

Visite nuestra sección Amén Entrar a la sección Amén

PReb.com

¿Qué es PReb? | Apúntate: lista de correo | Subscríbete aquí | Privacy Policy | Copyright

© 1990-2017, PReb : Puerto Rico en breve - PReb.com - Derechos Reservados - All Rights Reserved