
Roberto Octavio González Nieves, O.F.M
Una vida a través de Jesús
por Luis R. Negrón Hernández
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UANDO ROBERTO le comunicó a sus amigos y amigas sobre
su decisión de ser un fraile franciscano
aún siendo adolescente, no le sorprendió
a muchos.
Roberto, era mejor conocido
como "Bobby"
entre sus amistades juveniles
que frecuentaban
la iglesia Madre Cabrini,
en Caparra Heights,
Río Piedras, Puerto Rico.
La parroquia era
entonces dirigida por sacerdotes
de la orden
de San Francisco de Asís. Fue una época de muchas vocaciones religiosas. Unos se fueron a estudiar al Seminario
San Ildefonso en Aibonito, bajo los jesuitas
como seculares, algunas de las muchachas
optaron por iniciarse como novicias en conventos
en y fuera de la Isla. Muchos lo recordamos
como un joven muy devoto y humilde, características
que aún son parte de su personalidad y seguidor
de Cristo como franciscano.
En el 1968 partió de nuevo para los Estados
Unidos para iniciar sus estudios como seminarista.
Estaba familiarizado con dicho país, pues
había nacido en Elizabeth, Nueva Jersey.
Estudió en el Seminario San José en Callicoon,
Nueva York; luego en Siena College, en Loudonville,
N.Y. donde adquirió un grado en Bachiller
en Artes; una maestría en Teología en el
Washington Coalition, en Silver Spring, Maryland
en el 1977, y otra maestría y un doctorado
en Sociología en Fordham University, en el
Bronx, en el 1980.
Aunque ha transcurrido
toda su vida pastoral
en Massachusetts, Washington
D.C., Nueva
York y Texas, siempre ha
sido laborando junto
a comunidades de puertorriqueños
y otros
latinoamericanos. Esto
le ha permitido constatar
el sentir, preocupaciones,
prejuicios y necesidades
tanto espirituales como
económicas de los
nuestros.
En 1988, recibimos la gran noticia de que
Roberto González había sido seleccionado
para el obispado por el papa Juan Pablo II, ceremonia de ordenación que se efectuó
el 3 de octubre de ese año. Apenas tenía
38 años. Se desempeñó como obispo auxiliar
de Boston, con una misión especial en el
Apostolado Hispano. En el 1995, fue asignado
como obispo auxiliar de la ciudad de "Corpus
Christi", y dos años después como su
obispo, posición que ha desempeñado hasta
el presente tras sustituir al obispo René
H. Gracida.
La presencia cristiana
en el sur de Texas
se inició desde que el
capitán Alonso de
Pineda entró en su bahía,
y por ser la fiesta
de "Corpus Christi"
(Cuerpo de
Cristo), la bautizó con
ese nombre. Desde
entonces, las misiones
españolas se expandieron
y vieron crecer comunidades
en Galveston
y áreas adyacentes. Frailes
franciscanos
cabalgaban de un extremo
a otro evangelizando
en el extenso territorio.
En el 1912, la
ciudad fue designada como
sede diocesana.
Nuestro arzobispo puertorriqueño, Roberto
González, ha estado pastoreando una población
cuyo 55% es de descendencia hispana. De 20
familias a inicios de la colonización, su
feligresía ha aumentado a cerca de 400 mil,
con 83 parroquias. El obispo González, a
través de sus cartas pastorales y homilías,
se ha expresado con comprensión pero a la
vez con firmeza respecto a asuntos controvertibles
como el aborto, la homosexualidad, los ataques
militares a Iraq, y la eutanasia, entre otros.
En nuestro Puerto Rico,
donde se sufre una
grave crisis espiritual,
moral y y de liderazgo,
es imperante más que nunca
que tantos de
estos puertorriqueños,
sobresalientes en
diferentes facetas, y que
se encuentran esparcidos
por distintos países, regresen
y tomen el
timón de esta patria que
parece navegar al
garete por estos mares
del Caribe.
*NOTA: el 25 de marzo de 1999, algunos meses después
de haber escrito esta reseña, el Vaticano
anunció oficialmente el nombramiento del
obispo González para sustituir al cardenal
Luis Aponte Martínez, como arzobispo de San
Juan, Puerto Rico. El 8 de mayo siguiente
tomó posesión en una emotiva ceremonia que
se inició en la catedral y se extendió hasta
el antiguo cuartel de Ballajá. Acompañado
de una gran multitud, con la bandera puertorriqueña
en mano, expresó su encomienda de defender,
bajo la nacionalidad e identidad puertorriqueña,
a todos los pobres y oprimidos. Así también,
promover las vocaciones religiosas y sacerdotales,
y atender las necesidades espirituales y
aquellas apremiantes del pueblo boricua bajo
el lema "Vita per Jesum", Vida
a través de Jesús.
El 21 de febrero del 2000
encabezó, con el
obispo de Caguas Alvaro
Corrada y otros líderes,
el Ejército de la Paz en contra de las maniobras militares de
la marina estadounidense en la pequeña isla
de Vieques: la isla Nena de Puerto Rico. Esta ha sido considerada una de las actividades
pacíficas más concurridas
en todo Puerto
Rico.
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