
LA COSTUMBRE
DE ENVIAR TARJETAS DE FELICITACIONES
Y EL ORIGEN DE LOS ÁRBOLES
DE NAVIDAD
EN PUERTO RICO
Por Haydée Reichard de Cancio
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Navidad 2008: mensaje del Papa
Navidad: mensajes del Papa Benedicto XVI
* Música de fondo: canta Flor Morales Ramos,
"Ramito", "El
cantor de la
montaña", P.R.
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Pasteles, arroz con dulce, coquito...
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ADA DICIEMBRE el pueblo cristiano vuelve a revivir aquellas
palabras proféticas de Isaías: "Sepan
que una virgen concebirá y dará a luz un
hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel,
que significa: Dios-con nosotros".
Hace dos milenios que el
Hijo de Dios, Jesús,
se manifestó ante la humanidad
trayendo la
salvación para todo el
que crea en Él. Por
eso el verdadero significado de la Navidad es el recuerdo de la primera venida del
Dios-hombre al mundo y la invitación a cada uno de nosotros
a estar atentos y preparados para esa otra
venida de Cristo a nuestras vidas, bien a
la hora de nuestra muerte, o al final de
los tiempos.
En nuestra Isla, la Navidad se ha convertido
en una festividad que dista mucho del espíritu
de la primera navidad. El cambio social,
económico, religioso y cultural que ha acontecido
en nuestro país desde el último siglo ha
traído grandes transformaciones en nuestras
costumbres y tradiciones de pueblo católico-cristiano.
La Navidad de antaño era
tiempo de Misas
de Aguinaldo, Rosarios
de Reyes, parrandas
navideñas, la cena de Nochebuena
en familia,
la Misa de Gallo, villancicos,
y los regalos
del día de Reyes. Las casas
eran decoradas
con belenes. Las familias
más pudientes los
traían de Europa o de los
Estados Unidos,
mientras las más humildes
ordenaban a los
talladores de imágenes
del barrio, sus Reyes
Magos a caballo y sus nacimientos.
Estas
figurillas eran enseñanza
visual del nacimiento
de Cristo al mundo.
Las tarjetas de navidad
Es don Alejandro Tapia y Rivera en su libro
MIS MEMORIAS, para 1880, quien nos habla
por primera vez sobre felicitaciones impresas
describiéndolas como: "papeletas manuscritas
en papel español con calados y adornos caligráficos".
Según Coll y Toste, éstas eran llevadas por
las casas, en un tarjetero de plata. Las
tarjetas con motivos religiosos comenzaron
a circular de forma comercial a principios
del siglo XX. Con anterioridad se utilizaban
unas tarjetas hechas en cartón de brillo
y decoradas con adornos femeninos llamadas
iluminadas. Hasta hace recientemente, la práctica de
enviar tarjetas de felicitaciones postales
durante las navidades se había generalizado
pero -quizás por el aumento en el franqueo
postal- ha disminuido su envío. En los últimos
años el correo electrónico se ha convertido
en la felicitación favorita de muchos.
Lo cierto es que fueron los norteamericanos
los que pusieron en práctica esta costumbre
en Puerto Rico. En 1898, el Congreso de los
Estados Unidos permitió la circulación y
franqueo de tarjetas postales confeccionadas
por individuos al mismo precio de las tarjetas
del Gobierno, un centavo. Al Puerto Rico
convertirse en parte de los EE.UU. la moda
se popularizó.
Es curioso apuntar que la forma que tenía
el puertorriqueño para felicitar y saludar
a sus vecinos, amigos y parientes en la Navidad,
era confeccionando e intercambiando ricos
manjares como: arroz con perico, majaretes,
tembleques, conserva de frutas, turrones
de cocos, canastas con frutas, viandas y
legumbres. Hoy esta antigua costumbre puertorriqueña
está casi olvidada. |
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Los Reyes Magos
con el niño Jesús
envuelto en la bandera
de Puerto Rico
-serigrafía de
Erasmo Mayorga-
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Los árboles de navidad
Si bien es cierto que con el cambio de soberanía
floreció la costumbre de adornar un árbol
en la navidad, la tradición no fue iniciada
por los norteamericanos. La costumbre proviene
de Alemania y serán los germánicos residentes en Puerto Rico los que comiencen esta tradición.
Apunta la escritora doña
Amelia Ceide que
con anterioridad a la llegada
de los norteamericanos
a la Isla, el Dr. Agustín Stahl instaló en Bayamón el primer árbol de navidad con luces en
la Isla y en la víspera de Navidad colgó
en el ramaje del árbol innumerables juguetes
y golosinas con la que obsequiaba al día
siguiente a todos los niños pobres. EL historiador
Dr. Herman Reichard Esteves indica en su
libro de historia y literatura puertorriqueña,
que el primer árbol de navidad que se vio
en Aguadilla fue en 1904 en la residencia del alemán
don Otto Philippi y su esposa Paula Bages,
luego otras familias de descendencia germánica
siguieron la costumbre.
Como pocas eran las personas que podían comprar
un pino navideño, el puertorriqueño utilizó
diferentes arbustos con este fin entre ellos:
el sota caballo, tintinó y escombrán. Estos
árboles que tienen un parecido con los de
acerolas, eran colocados en los salones de
clase, los balcones de las casas y aún en
algunas salas, aunque perdían muchas hojas.
A falta de finos adornos
se utilizaban cintas
y rústicas guirnaldas confeccionadas
de semillas
de pino cubiertas con papeles
de vivos colores.
Se popularizó el uso de
papel crepé rojo
y verde en forma de guirnaldas
y las campanas
plegadizas que eran colocadas
en las ventanas
y puertas de las casas
humildes y en los
salones de clase. El gran
número de maestros
norteamericanos que enseñaban
en nuestras
escuelas contribuyó grandemente
en la decoración
de lazos, árboles, campanas
y tonalidades
musicales como Jingle Bells. Y fue al ruido de estas campanas que llegó
el personaje del gordito alegre, Santa Claus, despojando poco a poco a los Tres Reyes
Magos.
Es una pena que el verdadero espíritu de la
Navidad se haya ido perdiendo. Escribió doña
Ana Avellanet de Rosario en su libro Los
Reyes Magos:
Es indudable que nuestra sociedad de hoy
está sujeta a
tremendas tentaciones
para darle importancia
a Santa Claus
a expensas de los
Reyes Magos y el
Niño Dios.
El resultado
es la casi total
desaparición de la
Navidad
como festival
religioso en ciertas
secciones de nuestra
sociedad. Lo peor
es que mientras más
glorificamos a Santa
Claus, más nos
alejamos, no solamente
del Niño Jesús, sino
también del
espíritu verdadero
de San Nicolás, al cual Santa Claus
pretende representar. |
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