
"Que se realicen... las palabras de la casa
de Nazaret:
'Aquí se hizo carne el Hijo de Dios'. Que
nuestra patria, nuestras
ciudades, campos, nuestras playas y montes, nuestras
familias y
templos, que todo lugar en esta bendita tierra se
convierta en
casa de Nazaret."
Fragmento del mensaje dado en el Santuario
La Providencia
por Roberto O. González Nieves, OFM
Arzobispo metropolitano
de San Juan
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El primer pesebre de Navidad
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Biografía del arzobispo de San Juan: Roberto
González
María : Madre de la Divina Providencia
Origen histórico del Kyrie eléison
Libros, devociones, documentos, encíclicas
sobre la Eucaristía
Aquí el Verbo se hizo carne
... n Nazaret hay una casita que la tradición
cristiana reconoce como el lugar donde vivía
María cuando el Arcángel Gabriel le anunció
que sería la Madre del Hijo de Dios. A la
entrada de este lugar donde recordamos a
María ante el mensajero celestial, hay un
letrero que dice Hic Verbum Caro Factum Est, "Aquí el Verbo se hizo carne".
Aquí ocurrió la Encarnación. Son las palabras
más tremendas de la historia humana. El futuro
humano depende totalmente de lo que ocurrió
en ese lugar, en esa casa, en la casa de
Nazaret. Sin lo que ocurrió en esa casa,
la historia humana no tiene ningún sentido.
| Los ideales que nos animan, la lucha por
la justicia, la libertad, la paz, el amor,
y la felicidad no tendrían ninguna base en
la realidad. Sería todo una ilusión. Los
deseos del corazón humano no serían otra
cosa que instintos grabados en nuestra estructura
genética por una ciega evolución sir ningún
propósito. Sin lo que sucedió en esa casa
de Nazaret, ni los individuos, ni los pueblos
de la tierra tendrían una identidad basada
en un origen y destino más allá de los poderes
de este mundo. Sin lo que pasó en esa casa
de Nazaret, los lazos que unen a los seres
humanos responderían sólo al interés propio,
al impulso por sobrevivir a todo costo, y
por to tanto, triunfarían siempre los más
poderosos. |
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The Nativity
Story - DVD
Subtítulos: Español
Estrenada
en el Vaticano |
Sin embargo, un día, en ese lugar, en el seno
de una joven mujer Judía, sucedió el acontecimiento
para el cual fue creado el universo entero,
los cielos y la tierra, los hombres, las
mujeres, los pueblos y las naciones de la
tierra: el Verbo se hizo carne, se hizo carne
humana en ella, en ese lugar, en esa casa,
el Creador del universo, el misterio Infinito
que creó y rige los pueblos del mundo, se
hizo carne humana la Providencia de Dios.
Éste es el evangelio que
proclama la Iglesia.
Éste es el mensaje que
estamos llamados a
proclamar en la Nueva Evangelización
a la
cual nos consagramos al
dedicar esta plaza
y bendecir la Cruz. Lo
hacemos aquí en este
lugar que será la casa
de todo puertorriqueño
y toda puertorriqueña porque
es la casa de
nuestra Madre, la casa
de aquella en que
ocurrió por primera vez
lo proclamado por
el evangelio, la Encarnación
del Hijo de
Dios. En este lugar, todos
podemos decir:
"Aquí se hace carne
el Verbo de Dios".
Lo podemos decir porque
aquí esta María,
nuestra Madre, la Madre
de Jesús, la Madre
de Dios, la Madre de la
Divina Providencia,
la Patrona de toda la Nación
Puertorriqueña.
Convierte tu cuerpo, casa y patria en Casa
de Nazaret
Todo ser humano ha sido creado para que su
carne, su cuerpo, su hogar y su tierra se
conviertan en casa de Nazaret, donde se pueda
decir: "Aquí se hace carne humana el
Verbo de Dios. Aquí se hace realidad humana
el Hijo Eterno de Dios. Aquí Jesucristo es
el Señor de todo lo que sucede".
Como dice San Pablo, Cristo
está destinado
a "ser todo en todo".
Cristo ha
de estar presente en todas
las circunstancias
de la vida humana, desde
el nacer hasta el
morir, en todas las historias
personales
y nacionales. El propósito
de la creación
y la historia es éste:
que Cristo sea todo
en todo, que todos puedan
decir con María
Santísima: "Aquí se
hace carne el Hijo
de Dios".
Pidamos a nuestra Patrona, la Madre de la
Divina Providencia, la Madre de nuestra historia
y nuestro futuro, la Madre de la puertorriqueñidad,
que sepamos responder la llamada a la Nueva
Evangelización, a proclamar con alegría,
entusiasmo y credibilidad el evangelio de
la encarnación del Hijo de Dios. Que se realicen
en Puerto Rico las palabras de la casa de
Nazaret: "Aquí se hizo carne Hijo de
Dios". Que nuestra patria, nuestras
ciudades, campos, nuestras playas y montes,
nuestras familias y templos, que todo lugar
en esta bendita tierra se convierta en casa
de Nazaret.
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