Escucha Virgen pura, a los hijos de Aguadilla
Poema inédito de José de Diego
por Haydée Reichard de Cancio
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de Puerto Rico
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L ESTUDIO DE DOCUMENTOS inéditos es un proceso lento, que puede
llevar al investigador desde la desilusión
y desencanto, hasta la satisfacción y la
euforia.
Por varios años he tenido en mi poder un
poema inédito del bardo aguadillano, José
de Diego, escrito en mayo de 1887. La pregunta
que me hacía era: ¿por qué don Rodulfo Hernández,
director del periódico "La Voz del Pueblo",
y además su íntimo amigo, no le permitió
publicar estos versos que hasta hoy han permanecido
en un viejo sobre de papel en un cajón madera
inéditos y sin título? A continuación presentaremos
el poema y luego los comentarios.
Escucha sus cuitas tiernas
y a los hijos de Aguadilla
dáles por su fe sencilla,
que cesen ya sus penas.
Que harto conocen Señora
y detestan sus pecados
contritos y posternados
de Jesús ante el altar.
Escúchalos, Virgen pura,
pues sin escudo te proclaman
y en sus dolores te llaman
su firme égida también.
Mientras, fieles, te prometen
que guardará sin mancilla
sus virtudes esta Villa
al favor de tu sostén
Y desde el Celeste Empíreo
tu manto cubra, María,
a Borinquen, cuna mía,
que siempre a ti se acogió
Ni permitas que sus hijos,
Hijos de la noble España,
se den a la intriga y saña
en desbordada pasión.
Y has que en nuestra hermosa tierra
tu devoción se eternice;
y siempre, Madre bendice
al puertorriqueño Edén.
Ampárales presurosa
cuando en sus males prolijos
a Tí recurran tus hijos,
los hijos de Borinquen
J.T.D. Aguadilla Mayo 1887
José Toribio Diego
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Para poder entender mejor el poema debemos
recurrir a la historia del país, de su pueblo,
y algunos datos sobre el poeta.
Durante la primera estadía de José de Diego,
como estudiante en Barcelona, (1883-86),
el joven estudiante aguadillano se había
envuelto en la política española y había
sido encarcelado por sus ideas radicales,
demócratas y revolucionarias, características
de la escuela del romanticismo liberal. En
1886, cuando el Gobierno de la Regencia decretó
la amnistía general por los delitos de índole
política, Pepe Diego salió de la prisión
y regresó a Puerto Rico.
De regreso a su ciudad natal le da riendas
sueltas a su imaginación y a sus ideales
liberales en pro de la autonomía de su país.
El estudiante de diecinueve años, de fácil
verbo, fue elegido en 1887 Delegado por el municipio de Moca a la Asamblea
del Partido Autonomista. Allí, en unión con
muchos otros jóvenes puertorriqueños, abogaron
por la igualdad de los derechos civiles y
políticos de las Antillas con los de la metrópolis.
Luego de la Asamblea de Ponce, la prensa
autonomista agitaba la opción con inspirados
artículos para ganar adeptos. Mientras tanto
el Partido Incondicional -Partido que monopolizaba
toda la administración y gobierno- y dónde
se encontraban los "españoles sin condiciones"
temían por la pérdida de sus privilegios.
En enero de 1887
llegó a Puerto Rico el inolvidable
gobernador general
Romualdo Palacios. Los recientes triunfos de los autonomistas
ese año trajo consigo temor a los españoles
incondicionales. La camarilla que acompañaba
al Señor Gobernador comenzó a sembrarle la
idea que los autonomistas eran anti-españoles
y solían decirle:
"Hay que terminar con ellos, quieren
convertir la Isla en una república".
Las denuncias, encarcelamientos y muertes
llevó a conocer este periodo histórico como
el "Año terrible del 87" ó "Año de los compontes". |
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Bendita
entre las mujeres:
encuentros con
la Virgen María |
Mientras tanto Pepe Diego seguía escribiendo
sus rasguños y artículos
en La voz del Pueblo. Años más tarde escribía el poeta don Luis
de O'Neill, en el "Puerto
Rico Ilustrado":
"Los hombres del Partido
Incondicional
Español tenían anotados
en el "Libro
Rojo", con la agravante
de "Filibustero"
al valiente semanario La Voz del Pueblo".
Su Director trataba siempre
los difíciles
temas con fina diplomacia,
ya que los incondicionales
siempre buscaban en las
columnas del periódico
"algo" para justificar
la encarcelación
de don Rodulfo o algunos
de sus redactores.
Por esa razón, don Luis
de O'Neill comentaba
que "la colaboración de
Pepe Diego sufría
siempre la fiscalización
de don Rodulfo,
que tachaba sonriendo,
los dinamitazos del
poeta". A lo que el poeta respondía diciendo:
Caggrrito, no me deja decir lo que yo quiero...
Caggrrito
es valeroso, sí señor valeroso; pero no sabe
que en
ciertos momentos, desde los editoriales hasta
la gacetilla
todo debe oler a pólvora... Nuestra libertad
ahora pide
charcos de sangre. Con esgrima de salón no
se hace nada.
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La Aguadilla de 1887 "olía a pólvora". Su alcalde
don Julio Osvaldo Abril, jefe de la casa
de comercio SYVA y Cía., quien había sido
tildado de "mambí" ó anti-español
tuvo que renunciar por las dificultades que
se le presentaron. Aunque había sido nombrado
por el gobernador Romualdo Palacios las turbas
incondicionales crearon un ambiente de hostilidad
en la Ciudad. Los soldados españoles se emborrachaban
y lanzaban piedras a los hijos del país.
En unas notas de la época leemos:
Alcalde que no necesita ni ha solicitado
su nombramiento,
aceptándolo tan solo por complacer a sus
electores y a la
confianza que le dispensara el Gobierno al
nombrarle, no
ha podido soportar tranquilamente el que
algunos de sus
actos haya sido juzgado con rigurísimo bayano
en la
parcialidad, por quienes imparciales están
obligados a ser,
y ha presentado por motivos de salud renuncia
de su
cargo que desempeñaba tan honradamente; renuncia
que
sin condiciones le ha sido aceptada por el
Gobierno, en
beneplácito y júbilo del Sanedrín incondicional
|
Mientras la prensa incondicional era injusta
y parcial con los acontecimientos en Aguadilla.
El Gobierno era intransigente e implacable
con los que defendían la causa autonomista
y no perdonaba medios para llegar a su fin.
Calumniosas increpaciones que a "sotto
voce" y despiadadamente se estaban haciendo
al un partido legal que solo pedía justicia
e imparcialidad a los sucesos que estaban
aconteciendo en la Villa.
Luego de estudiar el trasfondo histórico
de "aquel" momento podemos entender
la razón que tuvo el señor Rodulfo Hernández
para no publicar el mencionado poema. Durante
ese mismo año por un artículo de Pepe Diego
había tenido que ir ante los tribunales.
Bajo el manto de María, el Poeta cubre los
verdaderos hechos y en forma sutil quiere
tocar la fibra autonomista del pueblo y el
apoyo a "los nobles hijos de España",
no a los fanáticos incondicionales que sólo
buscaban su beneplácito. |
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Temas y Temitas
Haydée Reichard, PHD |
El poeta, escribió en su poemario POMAROSA que aún en sus momentos de furibundo ateo,
"cuando yo quería algo extraordinario
le rezaba una Salve a Nuestra Señora".
Y como De Diego quería la salvación de su Pueblo que era
aplastado por el yugo de los españoles incondicionales,
utilizando la esgrima de salón, y el antifaz
mariano, expuso el problema que estaba viviendo
su ciudad y su patria. Y colocó a Puerto
Rico bajo el manto de María, la Madre que siempre bendice, "al
puertorriqueño Edén".
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