
Pasos para la lectura y meditación de las
Escrituras
siguiendo el antiguo método monástico conocido
como la "lectio divina" (lectura divina, sagrada), que servirá,
entre otros, a los Ministros lectores,
proclamadores de la Palabra
Por Luis R. Negrón H.
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sin permiso
La Palabra de Dios y el leccionario
San Jerónimo y la Biblia
San Juan Crisóstomo
Orígenes: maestro del cristianismo
Para una renovación interior
Definiciones litúrgicas, bíblicas, eclesiásticas
1. omienza a leer y practicar tu lectura al
menos una semana antes de proclamarlas en
la Misa.
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2. Encuentra un tiempo y lugar donde puedas
recogerte en silencio por unos minutos. Recuerda
que en el silencio podrás escuchar mejor
al Señor. Hacerlo frente al Santísimo Sacramento
es lo ideal.
3. Procede a pedirle al Espíritu Santo que
abra tu mente y tu corazón a las palabras
o lectura que vas a comenzar a leer.
4. Abre tu Biblia o Manual de lectores en
los versículos que deseas leer o en lectura
del día que se te ha asignado leer como Ministro
lector.
5. Empieza a leer pausadamente. |
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6. Cuando una palabra, oración o frase en
particular reclame tu atención o toque tu
corazón, detente y vuelve a leerla hasta
que quede grabada en tu mente.
7. Cierra los ojos y repite silenciosamente
para ti mismo(a) dichas palabras.
8. Suavemente, permite que esa palabra o
frase te conduzca a una conciencia de la
presencia amorosa de Dios en ti, y en torno
a ti.
9. Abre los ojos y sigue leyendo cuando sientas
el deseo de hacerlo; repite el proceso hasta
que hayas terminado toda la lectura.
10. Dále gracias a Dios por este encuentro.
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